La historia
Sāvitrī eligió a Satyavān sabiendo lo que le había dicho el sabio Nārada: que le quedaba un año de vida. Se casó con él igualmente, llevó la cuenta de los días y ayunó los tres anteriores al último.
Cuando Yama vino a llevárselo, ella lo siguió. Yama le dijo que se volviera; ella siguió andando y siguió hablando, y él le ofreció dones para librarse de ella: cualquier cosa menos la vida de su marido. Pidió la vista para su suegro, su reino, hijos varones para su propio padre y, por último, cien hijos para sí misma. Yama se los concedió, y ella señaló que no podía tener hijos sin marido. Él devolvió a Satyavān.
La historia está en el Mahābhārata, contada a Yudhiṣṭhira, y es una argumentación más que un milagro: ella no suplica, arrincona a Yama con razones por un camino que él mismo aceptó recorrer.
La higuera está en el relato porque Satyavān murió bajo una y bajo ella revivió. El árbol vive siglos y echa raíces que se vuelven troncos, así que representa una vida que no termina donde parece terminar.
