La historia
Bhīṣma yacía sobre un lecho de flechas en Kurukṣetra, aplazando su propia muerte porque podía elegir la hora. La guerra había terminado y Yudhiṣṭhira acudió a él con preguntas sobre el deber; el anciano respondió durante días.
Cuando le preguntaron cuál era el camino más seguro y más corto, dio los mil nombres de Viṣṇu — el Viṣṇu Sahasranāma. Es la recitación sánscrita más conocida de la práctica vaiṣṇava, y hoy se lee de principio a fin.
Esperó al giro del Sol hacia el norte antes de soltarse. El octavo día de esa misma quincena clara, Bhīṣma Aṣṭamī, se guarda como el día de su muerte, y se le ofrece agua por su nombre incluso quienes no son de su linaje.
