La historia
La ceniza de las palmas bendecidas el Domingo de Ramos del año anterior se quema, se mezcla con aceite y se marca en la frente en forma de cruz con la frase de que eres polvo y al polvo volverás.
La marca está pensada para llevarse fuera de la iglesia y durante todo el día, lo que la convierte en una de las pocas observancias cristianas visibles en la calle.
