La historia
Se tiene que las puertas del inframundo permanecen abiertas todo el mes y que los muertos suben: los que tienen descendientes que les den de comer y los que no, que son los fantasmas hambrientos que dan nombre a la fiesta.
La versión budista es la de Mùlián, un discípulo que encontró a su madre renacida entre ellos, con la garganta demasiado estrecha para tragar. El Buda le dijo que no podía liberarla solo, pero sí con la asamblea entera de monjes, y de ahí viene la ofrenda de este día.
No es tanto una fiesta de miedo como de cuidado. De lo que se cuida es de los muertos de los que no cuida nadie más.
