La historia
Se sostiene que los muertos vuelven esa noche, y la casa se prepara para recibir huéspedes más que para el duelo. Se monta un altar con su fotografía y con lo que les gustaba comer y beber.
Se tiende un camino de cempasúchil desde la puerta porque se dice que es su olor lo que los muertos siguen. Se pone agua porque el viaje es largo, y sal, y una vela por cada persona esperada.
No es el Halloween mexicano, y es más antiguo que cualquiera de los dos nombres: el calendario de la iglesia se superpuso a una observancia ya existente en lugar de sustituirla.
