La historia
El día de la Expiación es el más sagrado del año judío, el día en que se sella el juicio escrito en Rosh Hashaná. En el Templo era el único día en que el sumo sacerdote entraba en el Santo de los Santos, y se elegían dos machos cabríos por sorteo, uno para Dios y otro enviado al desierto cargando los pecados del pueblo, el chivo expiatorio. Desde la caída del Templo, el día es solo oración, ayuno y confesión.
La tradición sostiene que el día expía únicamente las faltas contra Dios; los agravios a otra persona hay que repararlos antes con esa persona, y los días previos se pasan pidiendo perdón. En Israel el país se detiene: sin tráfico, sin emisiones, y las autopistas vacías se llenan de niños en bicicleta.
