La historia
El carnaval renano es una inversión con permiso: la ciudad se entrega a un Príncipe, un Campesino y una Doncella, y las carrozas se construyen para insultar a quien se lo haya ganado ese año, sobre todo a los políticos, con nombre y parecido.
Colonia, Düsseldorf y Maguncia sacan cada una su desfile, y la rivalidad entre ellas es parte del asunto. Oficinas, escuelas y tiendas de Renania sencillamente cierran, aunque en ninguna parte sea festivo legal.
