La historia
Se apoya en Samhain, la fiesta celta del fin de la cosecha y el comienzo del invierno, cuando se creía que se adelgazaba la frontera entre vivos y muertos y se encendían fuegos contra la oscuridad. La Iglesia puso Todos los Santos al día siguiente y la víspera tomó ese nombre. Los emigrantes irlandeses y escoceses llevaron el farol de nabo, el disfraz y el pedir de puerta en puerta a América en el siglo XIX, donde el nabo se convirtió en calabaza y el pedir en truco o trato.
El Día de Muertos de México, el 1 y el 2 de noviembre, con sus caléndulas y sus calaveras de azúcar, es un primo de esas mismas fechas con otra raíz.
