La historia
Jagannātha, señor del mundo, es Kṛṣṇa en la forma que venera Puri: una figura de madera con ojos redondos y muñones por brazos, junto a su hermano Balabhadra y su hermana Subhadrā. Una vez al año los tres salen del santuario y son arrastrados tres kilómetros por la Gran Vía hasta el templo de Guṇḍicā, donde se quedan una semana antes de volver.
La razón que se da es que Subhadrā pidió ver la ciudad y sus hermanos la llevaron. Otra versión hace del templo de Guṇḍicā la casa de la tía y del viaje una visita familiar.
De lo que trata el día es del acceso. Un templo que solo admite a hindúes pone a sus deidades en la calle abierta, donde cualquiera puede verlas y tirar de la cuerda. La palabra inglesa juggernaut viene de estas carrozas y del gentío que las rodeaba, y es la mala lectura de un viajero más que una descripción del día.
