La historia
Ananta significa el que no tiene fin. El día pertenece a Viṣṇu en esa forma, reclinado sobre la serpiente Śeṣa cuyos anillos no se pueden contar, y en Andhra y Karnataka a Anantapadmanābha, la misma figura del Śrī Padmanābhasvāmī de Trivandrum.
El Mahābhārata entrega el voto a los Pāṇḍavas. Kṛṣṇa le dijo a Yudhiṣṭhira que lo guardara durante los años en el bosque, y después los hermanos recuperaron su reino. Los catorce nudos del hilo representan los catorce mundos, o en otra versión los catorce años de destierro.
Las dos observancias comparten día y no compiten: la casa vaiṣṇava ata el hilo, y las maṇḍals de Gaṇeśa de Maharashtra llevan sus imágenes al agua. La imagen que llegó en caturthī se va en caturdaśī, y la familia le dice la misma frase: vuelve el año que viene, y no tardes.
