La historia
Là era el sacrificio de invierno a los antepasados y a los dioses del hogar, celebrado al final del año agrícola: por eso el duodécimo mes lunar sigue llamándose el mes là.
El budismo dio a la fecha una segunda razón. El Buda, reducido a un esqueleto por seis años de austeridad, aceptó un cuenco de arroz con leche de una aldeana, comió y alcanzó el despertar aquella noche. Los templos regalan gachas este día por aquel cuenco.
Las gachas son la fiesta en sí. Ocho o más granos, legumbres, frutos secos y fruta seca, cocidos lentamente toda la noche, y el número de ingredientes es cuestión de orgullo local.
