La historia
Los israelitas vivieron en cabañas (sukkot) durante los cuarenta años en el desierto tras salir de Egipto, y una semana al año sus descendientes dejan la casa y comen y duermen en una, techada con ramas cortadas por las que han de verse las estrellas. Es también la fiesta de la cosecha de otoño, la recolección, la tercera de las tres peregrinaciones al Templo, y la Torá la llama sencillamente la estación de nuestra alegría.
Las cuatro especies que se sostienen juntas en la bendición —una palma (lulav), tres ramas de mirto y dos de sauce, y el cidro (etrog)— se agitan hacia las seis direcciones cada día de la fiesta; los mercados de Jerusalén y Brooklyn no venden otra cosa la semana anterior.
