La historia
El rey Mahābali, el soberano asura de Kerala, era tan justo y tan querido que los dioses sintieron envidia. Viṣṇu acudió a él como el enano Vāmana y le pidió tres pasos de tierra; el rey se los concedió, y el enano creció hasta cubrir con dos pasos la tierra y el cielo. Para el tercero el rey ofreció su propia cabeza, y fue hundido en el inframundo. Su única petición fue visitar a su pueblo una vez al año, y Onam es esa visita: las casas se adornan y las mesas se ponen para que los encuentre tan felices como los dejó.
Es también la cosecha, el final del monzón y el primer arroz del año, y lo celebra todo malayalí sea cual sea su religión. El gobierno de Kerala lo organiza como fiesta del estado con una semana de programas culturales en Trivandrum.
Dondequiera que vivan los malayalíes se sirve el sadya de Onam en hoja de plátano un domingo cercano al día: en Dubái, en el Golfo en general, en Londres y en Nueva Jersey los salones se reservan con un año de antelación.
