La historia
En 168 a. C. el rey seléucida Antíoco IV prohibió la práctica judía e instaló un altar a Zeus en el Templo de Jerusalén. Los Macabeos, una familia sacerdotal encabezada por Judá, libraron una guerra de tres años y recuperaron la ciudad. Al purificar y volver a dedicar el Templo (ḥanukkah significa dedicación) encontraron aceite puro para un solo día, y ardió los ocho que costó prensar más. Las ocho luces son por esos ocho días.
Es una fiesta menor en el calendario religioso, sin descanso del trabajo, y una de las más celebradas, porque cae en la estación de las demás luces del mundo y basta una ventana para guardarla.
