La historia
Nānak nació en Talwaṇḍī, hoy Nankana Sahib en Pakistán, en una familia hindú de un país gobernado por musulmanes. Trabajó de contable, se casó, tuvo dos hijos y hacia los treinta fue a bañarse a un río y no salió en tres días. Al volver dijo: no hay hindú, no hay musulmán.
Pasó el cuarto de siglo siguiente caminando — a La Meca, a Bagdad, a Assam, a Sri Lanka — con un compañero musulmán, Mardānā, que tocaba el rabab mientras él cantaba. Lo que enseñó cabe en tres líneas: recuerda el nombre, gánate la vida honradamente, comparte lo que tienes.
Se instaló en Kartarpur, cultivó la tierra y nombró sucesor entre sus seguidores y no entre su familia. Nueve gurús lo siguieron, y el décimo puso la sucesión en la propia escritura.
