La historia
En Persia el visir Amán echó suertes (purim) para elegir un día en que destruir a todos los judíos del imperio. La reina Ester, que había ocultado su condición de judía, fue instada por su primo Mardoqueo a presentarse sin ser llamada ante el rey Asuero, a riesgo de su vida, y revelarlo. Lo hizo; Amán fue ahorcado en la horca que había levantado para Mardoqueo, y el día señalado para la destrucción se convirtió en el de la liberación. El Rollo de Ester, la Meguilá, lo cuenta y no nombra a Dios ni una vez.
Es el carnaval del calendario: disfraces, ruido, bebida y parodia, y el único día en que la tradición dice a sus sabios que beban hasta no distinguir a Amán de Mardoqueo.
