La historia
El rey demonio Hiraṇyakaśipu no soportaba que su hijo Prahlāda adorara a Viṣṇu. Su hermana Holikā tenía el don de que el fuego no la tocara, así que se sentó en la pira con el niño en el regazo. El don solo valía si entraba sola en el fuego: ella ardió, Prahlāda salió ileso y la hoguera es suya.
Los colores son de Kṛṣṇa. De piel oscura y celoso de la blanca Rādhā, su madre le dijo que le pintara la cara del color que quisiera, y desde entonces los pueblos de Braj se arrojan color unos a otros. En Barsānā las mujeres echan a los hombres de Nandgaon a palos (Lāṭhmār Holī) una semana antes de que empiece el resto de la India.
Durante una mañana no rigen las líneas habituales de casta, edad, sexo y rango; cualquiera puede pintar a cualquiera. Burā na māno, Holī hai: no se lo tome a mal, es Holī.
